viernes, 29 de septiembre de 2006
No sé si son los delirios causados por la enfermedad (¿gripe aviar?), pero no paro de pensar que esta ciudad, aunque me coma a causa de mi debilidad, la amo desde lo más profundo de mi ser, es como parte de mi y sin ella, sin sus calles, sin su gente o sus atardeceres que cada dia nos regala tímidamente entre sus edificios, no sería quien soy.
sábado, 23 de septiembre de 2006
Un nuevo día nace
Hoy el cielo amenazaba la ciudad con sus nubes negras. Frío. Las calles estaban vacías e incluso he podido ver la lluvia que moteaba las aceras poco a poco extendiéndose hasta llegar a ser manchas oscuras. No hay pájaros. Silencio. Salgo y me pongo mi capucha negra. Hoy disfrutaré de mi paseo, no hay duda alguna.
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