miércoles, 21 de febrero de 2007

Parade au paradis


Ahora he descubierto el miedo, la falta de camino. Pretendo invitar a caminar para esperar algo más. Tantos regalos a lo largo del día que solo sé sentirme dichosa, aunque temo que con mi escasa memoria se me olviden... (Se me olvidarán seguro, pero perdona, no es falta de dedicación, sólo mis limitaciones)Dejo que los raíles me lleven a donde está predestinado, y entre parada y parada sueño. Sí, estoy segura, esto no es más que un viaje. Desconozco dónde debo dejarme caer, pero tengo la certitud de que cuando vea el ennegrecido cartel sabré que es ahí. Confiar, ésa es la clave.

lunes, 19 de febrero de 2007

Carta al mar de asfalto


¿Qué haré cuando te busque en la clase y mi eco me responda al llamarte? Otros vendrán y me dirán que te marchaste que te cansaste ya de esperar. Vértigo que el mundo pare que corto se me hace el viaje. Me escucharás, me buscarás cuando me pierda y no señale el norte la estrella polar…
Pobre Caperucita, ¿por qué no defendiste tus sueños y tus alas? Blancanieves llora, le gustaría poder recordarte el camino de regreso.
Es tan corta la vida y son tantas despedidas, llenas de promesas vanas. ¿Qué será de nosotros cuando caigamos y otros ocupen nuestro lugar? ¿Dónde será la batalla próxima en que perdamos la guerra contra la soledad? Volverás a escuchar las piedras que contra tu ventana lanzó la felicidad.
Quizás me vuelva mentira y no te conozca mañana. Cuando te esconda un abrazo, recuerda entonces el año en que forjamos la paz.
Quizás me marche y no vuelva, quizás me muera y no tengas que maldecirme jamás. Te veo y me declaro culpable de desear tu presencia más que desear la paz. ¿Qué hago yo con nuestras canciones, con el manojo de escarcha, con mis ganas de matar? ¿Qué hago yo con las montañas de papeles que he firmado jurando morir o amar?

viernes, 16 de febrero de 2007

Ce jour...

Y aunque parece que pierdo facultades, la verdad es que las alegrías siguen viniendo, entre pequeñas amarguras de día a día. Y parece que inicio una nueva ruta, entre el frío del sol de este invierno, que no acaba de empezar y empieza a acabar. Y el paisaje se torna casi agradable, a pesar de que el barro bajo la nieve manche. Decido aprender a mirar las líneas de mis manos para poder plasmarlas en un papel. Observo, investigo, pero sobre todo me inquieto por terminar ya el trabajo.