viernes, 29 de septiembre de 2006

No sé si son los delirios causados por la enfermedad (¿gripe aviar?), pero no paro de pensar que esta ciudad, aunque me coma a causa de mi debilidad, la amo desde lo más profundo de mi ser, es como parte de mi y sin ella, sin sus calles, sin su gente o sus atardeceres que cada dia nos regala tímidamente entre sus edificios, no sería quien soy.

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