lunes, 19 de febrero de 2007

Carta al mar de asfalto


¿Qué haré cuando te busque en la clase y mi eco me responda al llamarte? Otros vendrán y me dirán que te marchaste que te cansaste ya de esperar. Vértigo que el mundo pare que corto se me hace el viaje. Me escucharás, me buscarás cuando me pierda y no señale el norte la estrella polar…
Pobre Caperucita, ¿por qué no defendiste tus sueños y tus alas? Blancanieves llora, le gustaría poder recordarte el camino de regreso.
Es tan corta la vida y son tantas despedidas, llenas de promesas vanas. ¿Qué será de nosotros cuando caigamos y otros ocupen nuestro lugar? ¿Dónde será la batalla próxima en que perdamos la guerra contra la soledad? Volverás a escuchar las piedras que contra tu ventana lanzó la felicidad.
Quizás me vuelva mentira y no te conozca mañana. Cuando te esconda un abrazo, recuerda entonces el año en que forjamos la paz.
Quizás me marche y no vuelva, quizás me muera y no tengas que maldecirme jamás. Te veo y me declaro culpable de desear tu presencia más que desear la paz. ¿Qué hago yo con nuestras canciones, con el manojo de escarcha, con mis ganas de matar? ¿Qué hago yo con las montañas de papeles que he firmado jurando morir o amar?

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