jueves, 24 de mayo de 2007

Paso

Caigo al agua, ante miradas despectivas que nada dicen aunque espere de sus picos alguna palabra. Nado para salir del charco, el charco que me hace verme como soy en el reflejo del agua: un color invertido, una mancha sucia de alquitrán entre los claros de estos días de tormenta. Las recaídas continuas, las plumas llenas de sangre. Prefiero no moverme y dejar correr el río, que ni me va ni me viene. Por muy ave acuática que sea, jamás me gustó cubrir mis patas; por grandes que sean mis alas, jamás levantaré el vuelo. La pluma arde sobre el papel y hierve en sangre. No merece la pena que marques mi camino de baldosas amarillas, lo abandono cual barquito de juguete, a la deriva, en el estanque que me designaron para vivir.

El cielo oscurece en el regreso a la guarida, donde paso las horas llenándome de ruido una vez más. Olvido lo que he visto, las heridas de tus dedos al tocarme. Quizá mejor que te alejes unos metros para evitar otro rato de dolor. Vete con quien debes y continúa tu camino sin mí. Te necesito, pero no me queda otro deseo que renunciar.
Te dejo.

Adiós.

1 comentario:

LC dijo...

Veo que atraviesas por momentos ficiles, tus palabras han de ser una gran expresion de lo que eres, gracias por pasar por mi blog en aquella ocacion, es pero seguir sabiendo de ti...