
En vista de que el tren nunca llegó, he decidido regresar al mismo tipo de vida de siempre. Me oculto entre los juncos, bajo el puente que me camuflará durante toda la semana, hasta que, como cada sábado por la noche, decida iniciar otra vez la mudanza unos metros más adelante del surco del río y prepare mis cosas para a primera hora de la mañana del día siguiente, hacer otro breve crucero. Aún desconozco el motivo, puede que sea para huir de esta ciudad que va devorando mi terreno o simplemente para entretenerme con algo, pues sé que esconderme de ti es imposible, por mucha maleza que me oculte, nunca podré camuflarme lo suficiente.
Los domingos nos vemos, tú me invitas a todo y yo, que no tengo nada, callo porque no tengo nada que decir, porque ya se sabe todo, ya está todo dicho. Este escondite no me permite hablar, ha decidido que mi silencio permanezca unas horas más, un día más, posiblemente para ahogarme más tarde. Me mantengo en vilo, y para ello picoteo mis dedos. Así no dormiré y no me pillarás por sorpresa. No soñaré, pero no podrás atraparme con mis pesadillas. Ya no.
De puente a puente, y avanzo porque me lleva la corriente...
¿Marcará el dado esta vez el número adecuado para salir de esta jaula?
2 comentarios:
q decirte q no sepas....
entiendo q desees ir a otro lugar donde encontar ti nido perfecto...xro x otra parte me alegro de q te ayas kedado...sabes q eres especial...solo tienes q dejar q la corriente te yeve a donde sea...al final encntraras tu lugar.
sal de detras de los juntos y afronta lo q te espera...tarde o temprano te tokara acerlo...mentras este pekeño ser estara a tu lado.
un besote patito mio
vane
Alegra saber que un pequeño ángel (como una luz verde y gris) acompaña mis veladas entre los juncos. Puede que sea un ser pequeño, pero acompaña más que una barca vacía o una botella rota que alguien tiró por descuido.
Animo, son los últimos tramos.
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